martes, 28 de octubre de 2008
Cuánta sensualidad
Cuánta sensualidad el poderte leer la mirada y sentir tus labios entre los míos, como cuando el río desemboca y se hace uno con el mar. Tocar la suavidad de tus pechos balanceándose con la cadencia de mis piernas y las tuyas húmedas entrelazadas para fundirnos en un éxtasis puro, sin más intención que la de ser mar y río, agua y vida, sólo uno. Tu sensualidad es la mía. Carne que late empapada de amor llano, suavidad de princesa inmaculada. Tan intensamente corre la sangre por mis venas que te siento en cada respiro, en cada aliento. La huella de tus manos en mi espalda es perenne, trasciende los espacios tatuados por el tiempo, figuras estampadas en mi mente. Recorrimos el sendero que sublima el cuerpo y el espíritu que buscan darle forma al amor.
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