jueves, 16 de octubre de 2008

Aliento

Bajo un suspiro sincopado
detrás de una tibia barra,
con un antiguo sabor amargo
encadenado a mi aliento
te descubro
como una sombra abrazada a mi ilógica razón.

Quiero ser el licor que empapa tus pupilas
y robar tu aliento como el buqué,
pasar por tu garganta y rozar tu carazón.
Voy a embriagarte con un soplo
lo que la razón ha olvidado.

Vámonos a vivir a la Luna.
Allí
no tenremos que huír de nadie,
Allá
no habrá día ni noche,
horas ni minutos,
sólo tú y yo.

Olvida
por un prolongado momento
la miseria del camino andado.

Imagina
un mundo de dos
un camino de ambos
dos manos sujetas
y ambos corazones embriagados.

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