Y se nos va la vida queriendo vivir
masturbando la memoria de recuerdos frívolos
andando caminos sin sentido
para llegar a una muerte pomposa
con flores y eufemismos,
sin saber
que la vereda se camina
lanzando las semillas
que han de florecer
tras nuestros pasos,
que hemos de morir amados
que las pompas son el fruto fecundo
de una memoria
que nunca ha de morir.