Como el nocturno vendaval veraniego que sopla intenso, rozando la piel rojiza y excitada.
Ojos cerrados, pupilas dilatadas. Labios rosados e hinchados.
Recorriendo montañas abajo arriba.
Canto en cada poro, canto del ave al atardecer.
Canícula, brillo de sol de ocaso esplendoroso, que ha de levantar cada mañana alto.
Como pluma cosquilleo en la entrepierna, como ave aleteo en la sangre. Sabia de ósculo redentor.
miércoles, 27 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Otoño
El otoño es la resurrección del árbol, tiempo de renovarse para vivir.
Ha terminado el cálido verano para natura,
comienza el tiempo de renovación,
dejar las hojas viejas para sanar el alma.
El árbol dio frutos,
fertilidad del cuerpo blando
que ha de perpetuarse en la tierra inmaculada.
Gélida ventisca del naciente octubre
que hasta las venas hiere
matando para renacer,
morir para vivir
vivir para morir.
Otoño.
Se oye el violonchelo:
preludio de la muerte helada, tiesa del invierno,
petrificante, en la espera de la vida nueva.
Tu desdén
Tu desdén me recuerda el mío.
Una mirada no correspondida y un suspiro frustrado,
como cuando se va el otoño con las hojas.
No quiero ser como el agua del río,
que no vuelve jamás al mismo lugar.
Soy azul coral que permanece.
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