martes, 31 de marzo de 2009

Ira







Lluvia, viento y mucho fuego
consume mis entrañas

La ira carcome mis manos cuando escribo

Soy remolino atroz en la paz de su soledad

El tintineo de las ideas no admite marcha atrás

Soy el verdugo de mi destino
con el revoloteo de las palabras

Ya no soy quien fui,
sin espinas en el pecho

Qué desgracia me maldice cuando
lo deseo

En estas prosas tiemblo,
sacudido sin pasión

Ruego su perdón inmerecido,
¡clemencia por favor!

¿Por qué ella?
Y yo que surco su hondo pecho.

Mediocre soy al llamarme justo
Que cuando al Justo me enfrente
sabrá que injusto fui

¡Clemencia por favor que de ti huí!