Soy ave de paso en este instante como lo he sido en muchos otros y lo seré al final. Porque no es mi lira para una sola canción y cantar es mi afición. Hoy le canto a ella, la más hermosa, mañana será a aquella la más risueña, al final será un coro de musas llorando en mi eterna morada bajo la tierra.
Mi vuelo es alto y no aterrizo en tierras áridas. Soy ave de cien mil plumas de colores, mi manjar es la delicia de pensar la estrategia de caza, no la presa misma, que al final es lo dulce del vuelo.
Mi vuelo es alto y no aterrizo en tierras áridas. Soy ave de cien mil plumas de colores, mi manjar es la delicia de pensar la estrategia de caza, no la presa misma, que al final es lo dulce del vuelo.
Soy un viajero sin morada, ciudadano de los aires. Hoy anfitrión en mi pecho, mañana comensal en su vientre. Soy mis ojos, lunes grises, jueves azules y siempre verdes. Tú, ella, aquélla.
Dónde quedo yo. Mis manos son placer, trabajo; mis labios consuelo, placer; mis pies me llevan, me traen. Mis alas emprenden.

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