Como el nocturno vendaval veraniego que sopla intenso, rozando la piel rojiza y excitada.
Ojos cerrados, pupilas dilatadas. Labios rosados e hinchados.
Recorriendo montañas abajo arriba.
Canto en cada poro, canto del ave al atardecer.
Canícula, brillo de sol de ocaso esplendoroso, que ha de levantar cada mañana alto.
Como pluma cosquilleo en la entrepierna, como ave aleteo en la sangre. Sabia de ósculo redentor.
2 comentarios:
Cuando vengas a Europa, vamos a tener que irnos de mochileros juntos.
Al menos un poquito...
Estoy seguro de ello, tengo muchas ganas de mochilear. Beso!
Publicar un comentario